
Me permito compartir con ustedes el comentario en su primera parte de este fenomeno conocedor de nuestras raices musicales... disfruten de las imagenes tambien... Las Grutas (Rio Negro)
El tango y nuestra música criolla
Introducción
Permítaseme, en primer término, expresar mi agradecimiento a la excelente página
TodoTango por esta invitación a compartir algunas inquietudes sobre
"El tango y nuestra música criolla".
Es un tema muy vasto, rico y fecundo porque cala, nada más y nada menos, que en el propio origen del tango, enigma aún no resuelto. Los estudiosos más autorizados todavía no han podido esclarecerlo con definitiva certeza.
Quiero aquí rendir homenaje a dos ilustres investigadores que dieron pautas fundamentales para enriquecer y marcar el rumbo de aquellos que bucean en el origen de nuestras músicas:
Carlos Vega en la Argentina y
Lauro Ayestarán en la República Oriental del Uruguay. Y en ellos, mi respetuoso homenaje a todos los que dedicaron y dedican sus afanes a indagar nuestras fuentes musicales.
Cuando se rastrean las vertientes que dieron origen al tango, nos encontramos con hipótesis y teorías fascinantes y muy válidas. Pero los propios investigadores no alcanzan una coincidencia plena y definitoria.
La llamada
Música Criolla, -en este caso la
Música del Sur y sus fuentes españolas-, ha tenido una inmensa influencia en nuestro Tango.
Hace muchos años, -principios de los sesenta-, aunque el lector no lo crea yo era joven, tenía pelo, algo de pinta y unos
"coquetos" veintipico abriles... En ese tiempo estudiaba y trabajaba en Nueva York. En una oportunidad, tuve el honor de conocer y entrevistar al maestro
Andrés Segovia.
Una mañana -recuerdo- que íbamos caminando por el
Central Park, don Andrés comentaba que hacía poco había dado un concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires. Habló de su cariño por nuestro país y por la calidad de su público. Pero lo que recuerdo más vívidamente de aquella conversación fue su comentario sobre el Tango:
"Qué música misteriosa y qué poesía de excepción". Y de inmediato, deteniendo su paso, -lento pero firme-, me pregunta:
"¿Cómo nace el Tango?".
Antes que pudiera responderle que no lo sabía con certeza, dijo:
"Es curioso. Estando en Montevideo hace muchos años, escuché varios tangos cuya cadencia me hizo acordar a antiguas melodías que se tocaban en Linares.". Linares es la ciudad andaluza donde naciera el maestro
Segovia. Don Andrés se familiarizó mucho con el Tango cuando vivió un tiempo en Montevideo. En este entonces era muy amigo de la cantante brasileña
Olga Praguer, que alguno tal vez recuerde pues actuó en muchas oportunidades en Buenos Aires, ya con el nombre de
Olga Praguer Coelho.
Y esa pregunta del maestro
Segovia:
"¿Cómo nace el tango?", es la que todavía no se ha podido responder con convicción definitiva.
Carlos Vega, atribuye sus antecedentes al
Tanguillo español.
Lauro Ayestarán reconoce este influjo, pero también destaca algunas lejanas reminiscencias de ritmos africanos que introdujeron los esclavos traídos al Río de la Plata a partir del siglo XVIII.
Tampoco se ha podido definir con exactitud el origen de la palabra
Tango. Las hipótesis sobre su derivación africana que todos conocemos no son terminantes. Nuestro amigo y respetado investigador José Gobello tiene un excelente trabajo sobre este tema: Me refiero a
"Tango, vocablo controvertido".
Es probable que aquellos
"tambos" o lugares donde se reunían a danzar los grupos de negros esclavos y libres, sea
uno de los caminos o antecedentes de su nombre. Desde ya, no el único. Tampoco se puede descartar que la palabra
"Tango" provenga de España. O aún de Portugal como no lo desecha el mismo
Gobello.
Así como
"tambo" y sucesivas transformaciones y cambios populares puede haber originado
"tango", también
"fandango" puede haber sido la raíz de la palabra
"tango". Esta posibilidad se la escuché a
Camilo José Cela en varias reuniones madrileñas en las que estuve presente. Y tampoco debemos rechazarla.
No alcanzo a descifrar en el Tango ritmos o formas musicales precisas que indiquen y prueben que haya sido influido por la cultura africana.
Las teorías que he escuchado o leído las encuentro interesantes pero no convincentes. Son presunciones y conjeturas respetables que aún deben investigarse.
En un trabajo denominado
"Antología del Tango Rioplatense", el
Instituto Nacional de Musicología "Carlos Vega" señala que existe un hecho de carácter estrictamente musical que fundamenta que el tango no tiene origen o antecedentes africanos sino claramente europeos. Afirma el estudio que
"No hay nada en común con la música tribal o etnográfica que luego se conoció, procedente de las mismas etnias que proveyeron de esclavos africanos".
En la música africana predomina la percusión. En muchos de los ritmos criollos de América Latina donde existe una gran influencia étnica negra se destaca ese origen con evidencia definitiva.
Tal influencia de los ritmos africanos -y dejamos de lado la gravitación pentatónica andina- se observa plenamente en nuestra América desde el Perú hacia el norte y, muy especialmente, en el Caribe.
No es el caso de nuestro país, del Uruguay y de Chile, donde el influjo musical español es más abrumador y tangible. Desde ya que no me refiero al popular
"candombe" uruguayo en que la evidencia de su origen africano nos exime de cualquier análisis.
Pero aún en los países del Pacífico y el Caribe latinoamericanos existen muchos ritmos o canciones en que la transformación y evolución parte de su origen hispano. Por ejemplo
La Marinera Peruana, que hasta la Guerra del Pacífico, el siglo pasado, se denominaba
"chilena" y que deriva -entre otros orígenes- de la jota española. El
"seis por ocho" de
La Marinera es madre de nuestra zamba y nuestra cueca y de la tonada y cueca chilenas.
En el trabajo del Instituto Nacional de Musicología, se señala también que los
"esclavos negros en América, no mantienen SU música africana. Están adaptando, con los ajustes morfológicos y estilísticos del caso, la música de la sociedad colonial".
Todo esto es parte de la magia, misterio y seducción que rodea al Tango. Y otra materia para los estudiosos.
¿Pero dónde está en el Tango la vertiente de la
Música Criolla?
Si bien surgen algunas discrepancias sobre ciertas influencias originarias, existe
SI una coincidencia plena entre la gran mayoría de los investigadores: Los antecedentes inmediatos del tango están marcadamente claros en la
habanera y la
milonga.
Tanto en la Argentina como en la República Oriental del Uruguay, uno de sus primeros y significativos cauces -que a su vez procede de España a través, entre otras, de la Habanera- es la
Música del Sur o
Surera: la milonga, el estilo, el cielito, la cifra, la vidalita.
La música de la Pampa -como resultante del marco geográfico en que se desarrolla- es melancólica.
Pero no triste. De ahí que la cadencia de la Habanera haya calado tan honda y rápidamente en el hombre de nuestro campo. El gaucho se expresaba con esos ritmos tan emparentados: la milonga, el estilo, el término, la vidalita, la cifra, el triste, el cielito...
A mediados de la segunda mitad del siglo pasado, esos hombres del campo comienzan a entreverarse aquí en la ciudad y sus orillas con los criollos porteños y los inmigrantes para dar forma a esa nueva música Rioplatense que el ingenio y creatividad popular denominó Tango.
Aquellos payadores de fines del siglo anterior y principios de este que en ambas orillas se presentaban en teatros, circos y tablados barriales, fueron también -entre otros- precursores del Tango. Gabino Ezeiza, Higinio Cazón,
José Betinotti, Pablo A. Vázquez, Ramón Barrera para nombrar sólo a algunos, se expresaban por milongas, cifras, estilos y cielos.
Las cifras y las milongas trataban lo cotidiano de la vivencia del hombre de campo: el rancho, el caballo, la Pampa, el amor, la pobreza, el desengaño.
Además de la habanera y la milonga, considero que la cifra, con sus cortes, sus silencios, su intención y su acompañamiento quebrado, mucho tuvo que ver en el nacimiento de nuestro tango.
Me permitiré transcribir aqu' una cifra -que en otros tiempos cantaba con mi guitarra, cuando la gola aún no se había piantao...- de autor desconocido y que data de fines del siglo pasado. La recopiló
Lauro Ayestarán en Sarandí del Yi y le facilitó la letra a mi padre en Montevideo, en casa de don
Elías Regules. Años más tarde, me enseñó la música
Amalia de la Vega, extraordinaria cantante uruguaya que la tiene en su repertorio.
Mi rebenque plateao
Cifra
Recopilación de Lauro Ayestarán.
Música de Amalia de la Vega.
Tengo un rebenque aparcero, (bis)
¡pucha, qué rebenque hermoso!,
si hasta llegó a ser famoso
por lo pesao del talero.
Y no hubo ningún pulpero
que no lo haiga codiciao,
si hasta me le han ofertao
la plata que no valía,
¡todo el mundo lo quería,
a mi rebenque plateao!
Cuando a una carreras juí(bis)
y mi talero llevaba
porque no se me olvidaba
ni se apartaba de mí.
Y si alguna vez corrí
algún caballo porfiao,
nunca me he visto apurao
y he ganao con mucha suerte,
eso sin pegarle fuerte
con mi rebenque plateao.
Me ha dicho más de una moza(bis)
que si se lo regalaba
y si ese gusto le daba
le pidiese cualquier cosa.
Alguna de caprichosa
al ver que no se lo he dao,
el saludo me ha negao
total, por esa pavada,
por estar enamorada
de mi rebenque plateao.
CONTINUARA.... dedicado a la Sensual Natali Mercado "la NaTus"